Artículo publicado en RANKIA

Surrealista, inconexo e incoherente

El trasfondo argumental del rescate griego supone un conjunto de elementos aparentemente caóticos que tal vez podrían haber sido desarrollados por los guionistas de Lost, cuestión para la cual no tenemos una confirmación oficial.

En realidad, o todo el discurrir de estos últimos meses (acaso últimos años) sigue un fin específico, o  por el contrario el devenir es meramente aleatorio.

Quizá estaríamos emulando la duda que pesa sobre la vida misma: Aleatoriedad e intención. Albedrío y orden.

  • Dudas de solvencia (eufemísticamente, calificación de S&P o Fitch y riesgo-país)
  • Rescate de algunos PIGS (escalonadamente, por no asustar al espectador; y para que no decaiga el interés hacia el desenlace final; vamos, para facilitarlo en su aceptación ciudadana)
  • Ajustes y recortes de gastos en la finanzas públicas (eufemísticamente: consolidación fiscal)
  • Pacto del euro (eufemísticamente: derrama de comunidad de propietarios)
  • Renegociación de la deuda del rescate(1) (eufemísticamente: gestión de cobro de morosos)
  • Rescate(2) (eufemísticamente: reestructuración de la deuda del rescate(1))

La deriva resulta incluso jocosa

Puede que al final -como en Lost- todos estemos muertos, y no sepamos demasiado bien desde cuándo; si el capítulo de Lehman Brothers fue el de nuestro deceso o si, acaso, ya entonces estábamos en el mundo onírico inspirado por la conocida teleserie. Pero aunque así fuera, no quedarían suficientemente desentrañados muchos de los misterios a los que hemos ido asistiendo en los vibrantes capítulos de estas dos últimas temporadas.

El dracma es como el misterioso humo negro, e incluso al final quizá podamos establecer una siniestra conexión entre Jacob y Merkel.

Puede que no lleguemos a identificar los verdaderos orígenes de ambos, o si obedecen a la representación del bien o del mal; si ellos mismos son libres ni si quiera sin suponen un condicionamiento tácito de nuestra libertad individual; tampoco tendremos una visión clara sobre su papel último en todo esta cuestión, y ni tan siquiera encontraremos algo de luz en torno a si son los verdugos o simples representantes de ese estado previo al descanso eterno.

En este punto me embarga una duda, ¿quién jugaría el papel de Richard Alpert? ¿Y el de Benjamin Linus? ¿Séran Greenspan y Trichet?

También cabe una explicación algo más científica, si bien de carácter aleatorio, lo que, de ser así, acabaría diciendo muy poco (bueno) sobre la UE, y en cuanto a la profesionalidad «técnica» de sus representantes políticos.

Señalaba el matemático francés Jules Henri Poincaré que el azar supone la medida de nuestra ignorancia, y que ésta expresada en términos estocásticos se cuantifica por medio de la probabilidad.

En el caso de la crisis griega, el riesgo de contagio a otros países periféricos existe (léase PIGS), si bien nuestra ignorancia es completa, es decir, somos incapaces de cuantificar la probabilidad de ocurrencia de ese suceso.

En verdad la situación se definiría con una distribución dicotómica de Bernoulli, donde:

El Suceso A supone el default de Grecia y su contagio a los demás periféricos, concluyendo con el resquebrajamiento definitivo de la divisa Euro, todo ello supuesta una incapacidad para el acuerdo entre los líderes políticos helénicos (vía moción de confianza y/o no aprobación de los recortes ya previstos, para que tanto UE como FMI accedan a finalizar la implementación del primer rescate).

El Suceso B supone, en cambio, la no ocurrencia del Suceso A; esto es, el Suceso B supone el no resquebrajamiento de la divisa Euro, por no existir contagio hacia otros periféricos, ya que Grecia consiga ver mitigadas las dudas que pesan sobre sus cuentas públicas, de modo que -vía recortes previstos, y nuevos de magnitud aún desconocida- el país mediterráneo llegue a alcanzar la tan traída en estos días consolidación fiscal, y haga posible el inicio del tramo pendiente de rescate (en cuestión de días, recordemos), y el arranque de un nuevo rescate (con o sin quita para los inversores privados).

Según el matemático helvético Jakob Bernoulli, debemos asimilar una probabilidad del 50% a cada suceso, no tanto porque en verdad la tengan, sino porque ignoramos el resultado del experimento (ejemplo clásico: lanzar una moneda al aire; tras 100 lanzamientos, el resultado tiende a balancearse en un interesante 50% cara y 50% cruz).

En nuestro caso, siguiendo nuestra Bernoulli particular, sólo vamos a repetir una vez el experimento. Esto estaría en la base de la teoría de juegos (sólo se produce una vez el desenlace; los agentes intervinientes sólo actúan una vez, de un forma concurrente y secuencial). Así, sólo conoceremos el resultado del experimento una vez lanzada la moneda, es decir, toda vez finalizada la espiral de subidas que se están dando en las apuestas de esta interesante mano de póker.

Tanto la UE como el FMI actúan de farol; por su parte, las autoridades griegas (divididas y cicateras al más puro estilo español), aun peleadas entre sí, también alientan su propio farol.

Los rescatadores, apuran una estrategia de Sansón (si tú caes, caemos todos); mientras que los rescatados -bien ocupados en sus menesteres particulares-, como mucho, siendo conscientes del riesgo que entrañan para toda la zona Euro, siguen la doctrina del laisez faire más clásico, entre subidas de puro órdago que comienzan a caer sobre la mesa de juego.

Como en el juego del póker, cualquier resultado es equiprobable, puesto que bien puede desencadenarse (en un tenso punto de no retorno), una subida en las apuestas que evidentemente Grecia no pueda cubrir y que a los acreedores de Grecia (fundamentalmente, bancos alemanes y franceses) no les venga bien seguri, por el incremento de pérdida que podría llegar a suponer «ver» esa jugada, siempre y cuando los recortes sociales y ajustes tributarios que solicita la UE a Grecia no se hubiesen dado (dicho de modo más directo, sin posibilidades remotas de cobrar lo prestado antes, ni ahora).

Todo ello recuerda -de lejos- el tipo de juego que tan bien analizaba el profesor de Harvard, Graham Allison, en su interesante «Essence of Decision«, a raíz de la reflexión rigurosa del juego estratégico desencadenado con la crisis de los misiles de Cuba, también curiosamente un juego de Sansón.

Confiemos en que, finalmente, tome vida ese teorema de la racionalidad, tan impecable desde un punto de vista analítico-formal.

Cabe observar si en una primera etapa la moción de censura a Papandreu no fructifica, pues el hecho de llevarla adelante supondría de facto el bloqueo institucional y la deriva de Grecia (y de la Unión Montetaria en su conjunto) hacia el Suceso A.

Aun logrando Papandreu frenar la moción de confianza, nada nos garantiza que se termine evitando que ocurra el suceso B.

Truculento se presenta el verano más allá de nuestras fronteras, y también dentro de ellas.

Entre tanto, Zapatero mantiene su intención de agotar la legislatura y concluir el conjunto de reformas anunciadas, al tiempo que no cuenta con el apoyo parlamentario necesario, y la aprobación en todo caso de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2011 se muestra esquiva, en unos pocos meses, ya a la vuelta de la esquina.

Todo ello al margen de la contención necesaria por parte de las comunidades autónomas y las entidades locales; aunque ya comienzan a anunciar recortes las más sangradas (De Cospedal & Aguirre dixit), con intención teatral de dar buenas muestras de austeridad en la gestión, con el objetivo del Partido Popular ya puesto en las Elecciones Generales de marzo de 2012 (o de octubre de 2011, lo que antes suceda).

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castellopro@gmail.com

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