Hola, recesión. Adiós, Fórmula 1

Warren Buffett suele decir que cuando baja la marea es cuando se puede ver quién estaba nadando desnudo. En la Comunitat Valenciana muchos practicaron de forma temeraria el nudismo exhibicionista.

Si hace unos días en su retransmisión de los Juegos Olímpicos Londres 2012 la BBC se despachaba a gusto con España, haciendo referencia a lo agradable que resultaba vernos olvidando nuestros problemas, el anuncio de Bernie Ecclestone sobre la Fórmula 1 viene a confirmar un secreto a voces: la Comunidad Valenciana ha estado viviendo los últimos años por encima de sus posibilidades. La deuda consolidada es sencillamente impagable.

El resto del Estado no está mucho mejor. Tras los últimos no-rescates, acuñados con el término “línea de financiación preferente” por los adalides del neolenguaje, la realidad es que el dinero no llega para pagar los gastos a final de mes. España no es Grecia, aunque con un sencillo cruce de datos entre Sanidad y Hacienda ahora sabemos que el copago ha sacado a la luz más de 150.000 tarjetas sanitarias (¡en uso!) de ciudadanos fallecidos. PIGS. Sarcasmo aparte, si los cerdos volaran…

Endeudarse a largo plazo para obtener recursos que nos permitan pagar gastos corrientes a corto plazo es un suicidio financiero. Diseño fiscal erróneo basado en la patada hacia adelante.

En los tiempos de bonanza económica no hubo interés por mantener una mínima planificación estructural. Tampoco se ajustó el modelo productivo. El Plan-E y otros errores de libro fueron el empujón definitivo para nuestras maltrechas cuentas públicas. Errores comunes entre aquellos que acostumbran a gestionar recursos ajenos con miopía. La crisis hizo el resto. Recesión.

Entre gran parte de la ciudadanía hay cierta sensación de dejavú. Gestión irresponsable y manirrota. De ética mejor no hablamos.

Comisión de investigación sobre Bankia. Congreso de los Diputados. Espectador medio, frente al televisor. Vergüenza ajena. Petulancia y autosuficiencia. Ningún error. Hemos llegado hasta aquí con esos mimbres. La culpa de todo fue del cha-cha-chá. Somos periféricos.

En lo que respecta al judicial, afortunadamente la división de poderes funciona. El juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez ha impuesto una fianza de 25,8 millones de euros a cinco ex-directivos de la CAM, y la impunidad empieza a desvanecerse entre la bruma de una democracia civilmente aún poco madura.

Hacer frente a la herencia recibida.
Dilapidar grandes cantidades de dinero en el pasado hace que la Generalitat Valenciana haya tenido que acudir a entidades financieras para que se hagan cargo de las nóminas de los trabajadores de RTVV o que El Corte Inglés cubra las nóminas del profesorado de Consellería, y puede que en el futuro el Estado del Bienestar quede inexorablemente cercenado.

El Conseller Máximo Buch va más allá de repensar la administración pública. Reducir duplicidades y hacer más con menos. Ese es el camino. Confiemos en que tras ese necesario ajuste fiscal nuestro Estatuto de Autonomía siga en los términos actuales.

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