ARTÍCULO PUBLICADO EN ELDIARIO.ES

Nassim Taleb, en su clásico ensayo (El cisne negro; Paidós, 2008), analiza la naturaleza de aquellos hechos trascendentales que son altamente improbables a priori y que resultan impredecibles, desencadenando cuando suceden consecuencias tan impactantes que deben ser entendidos como disruptivos. A ese tipo de hechos los denomina cisnes negros.

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El autor libanés toma la metáfora de este animal como un amable préstamo de la zoología. Hasta el descubrimiento en Australia Occidental del primer Cygnus atratusno sólo era inviable que los cisnes fuesen negros, sino que resultaba imposible encontrarlos de colores diferentes al blanco.

Esta pasada semana hemos asistido a la truculenta secuencia de hechos que han ido desencadenándose a partir de la publicación de un informe –aunque tosco e impreciso, finalmente certero- emitido por Gotham City Research, LLC.

Gotham toma el nombre de la ciudad de Batman y arma su actividad sobre el análisis de compañías que cuentan con potenciales falsedades o imprecisiones en sus cuentas, centrándose al mismo tiempo en la realización de operaciones especulativas en corto sobre ellas.

Imagen: Random House

Una vez publicado el informe correspondiente, cuando como consecuencia de éste comienza a surgir la duda sobre la compañía objeto de análisis -y más tarde el pánico se cierne sobre el mercado- este tipo de empresas acostumbra a obtener grandes beneficios en la operación, apostando por un comportamiento bajista del mercado. La operatoria no supone un delito, fundamentalmente si las falsedades denunciadas terminan por revelarse como ciertas.

Su disclaimer de apertura establece limitaciones de responsabilidad basadas en la asunción a cargo del lector de la interpretación que realice del propio informe.

La resolución de la crisis de reputación corporativa puede durar unas pocas horas o incluso hasta un par de días cuando la información vertida es infundada.

Sólo bastará que el gabinete de comunicación de gestión de crisis aporte pruebas contundentes que avalen la falsedad de las afirmaciones apoyándose en certificaciones bancarias y de contratos con clientes o proveedores.

En otros casos, en presencia de una imposibilidad de defensa, las compañías interpeladas sucumben ante la virulencia de un mercado que huye en estampida.

El pasado martes 1 de julio Gotham City emitió su duro informe sobre Gowex en el que asimilaba la compañía española a Pescanova e indiciaba que el valor real de los títulos era de cero euros, que sus ingresos estaban sobrevalorados en un 90% y que los honorarios del auditor no se correspondían con los esperables atendiendo al valor de la empresa lo que ponía de manifiesto la falsedad en las cuentas.

El informe no era un alarde técnico y estaba elaborado a partir de información de libre acceso para cualquier usuario de internet. Más bien, ofrecía la perspectiva de un soplo interno.

LET’S GOWEX SA, fundada hace 15 años, cotiza en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y llegó a alcanzar un valor de capitalización de unos 2.000 millones de euros.

Gowex cuenta con sedes en San Francisco, Chicago y Nueva York y centra su actividad en la provisión de servicios de Wi Fi para grandes ciudades entre las que se cuentan Madrid y Nueva York.

Tras el informe de Gotham City los títulos de Gowex llegaron a caer un 60%, antes de ser suspendida su cotización en el MAB el jueves 3 de julio.

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Imagen: Cinco Días – Euribor

El organismo abrió entonces sendas investigaciones sobre Gowex, previa solicitud de información a la SEC y a la FCA (reguladores en USA y Reino Unido) en torno a Gotham City y sus administradores.

En un primer momento, el jueves 3, Gowex plantaba cara al informe y prometía un contundente desmentido para el lunes 7 de julio.

El día siguiente volvía a remitir un hecho relevante con la aceptación de propuesta de servicios profesionales de Price Whaterhouse Coopers para la realización de un informe de investigación con información a fecha 31 de diciembre de 2013.

Por último, el sábado 5 de julio el Consejo de Administración de Gowex se reunió a las 16h y el consejero delegado y presidente, Jenaro García Martín, admitió haber falseado las cuentas, al menos durante los últimos cuatro años, y presentó su dimisión.

Una vez aceptada la dimisión, el Consejo acordó presentar concurso de acreedores ante su incapacidad manifiesta para poder hacer frente a las deudas contraídas.

En la madrugada del sábado al domingo el MAB publicó en su página web un nuevo hecho relevante remitido por Gowex en el que se dejaba constancia de la dimisión de García Martín, la admisión de la falsedad en las cuentas anuales y la declaración de concurso.

En las horas que siguieron el dimitido presidente pidió perdón en su cuenta personal de twitter y anunció una confesión voluntaria en los juzgados.

Son muchas las preguntas que deberán responder tanto García Martín como los directivos actuales de Gowex y el auditor de cuentas de la compañía.

Los hechos han sido denunciados por la Asociación Europea de Inversores Profesionales (Asinver) ante la Fiscalía General del Estado.

Dentro de su extrema gravedad, los pequeños inversores dispusieron al menos de un par de días para poder deshacer su posición antes de que se materializara la suspensión de cotización de Gowex.

El Mercado Alternativo Bursátil supone una herramienta fundamental para lograr alternativas de financiación entre PYMEs y Start Up. Con el escándalo de Gowex la reputación del MAB queda gravemente tocada.

Se trata de una cuestión de imagen. Hasta hace una semana la compañía ahora en concurso de acreedores representaba el icono del éxito para el Mercado Alternativo Bursátil. Cabe un riesgo probable de salida masiva de capitales.

Siguiendo a Taleb, debemos tomar conciencia del modo en que a los humanos nos ciega la necesidad de orden, la búsqueda y obtención a cualquier precio de pautas que expliquen lo inexplicable; nuestro talón de Aquiles se encuentra en el reduccionismo y en la omisión de información relevante para la toma de decisiones.

Pánico en el Mercado Alternativo Bursátil

El primer día tras el escándalo las caídas fueron generalizadas en el MAB. Carbures se dejó un 20%; Masmovil Ibercom, un 5%; Neuron, un 17%; Ebioss, un 16%; Bionaturis, un 27% y Eurona más de un 20%.

Muchas compañías solicitarán ahora su salida del MAB y el paso al Mercado Continuo. La primera en hacerlo ha sido Masmovil Ibercom.

El caso Gowex supone un torpedo en la línea de flotación del MAB y puede terminar representando un problema para el ecosistema emprendedor en su conjunto.

Son muchas las empresas tipo Gowex que en mercados no cotizados -y en el parqué-, para bien o para mal, el que suscribe ha tenido oportunidad de analizar en los últimos años por encargo de sus clientes.

Es frecuente en el ecosistema emprendedor encontrar maravillosos descubrimientos de fórmulas secretas más formidables que la de Coca-Cola. Con un poco de presión analítica esos alegres brindis al sol son sistemáticamente refutados por una tozuda realidad que sólo reporta del alegre modelo de negocio la opacidad propia de unos trileros de medio pelo.

A mi modo de ver, el modelo de negocio de Gowex yerra en varios aspectos; el principal, quizá, es que la especificidad de su activo es fungible (inevitablemente expuesto a la tecnología de terceros, embebido en un contexto de monopolio natural en el que se fundamenta y del que subcontrata), pero su target es mudable; a mayor concreción: en el tramo residencial se sitúa por valor y precio directamente “fuera del mercado”, frente al caso de aeropuertos, donde otras compañías como Boingo pugnan por un target in itinere y con unos fundamentales financieros más sólidos.

Fuimos muchos los que no entramos en Gowex. En mi caso, fundamentalmente, porque una empresa que logra menos de 200 millones de euros en ventas (que no beneficios), ahora sabemos que ciertamente “maquillados”, y que capitalice en proporción 10 a 1 resulta un tanto sospechosa como inversión. Quizá interesante como especulación a corto o muy corto plazo. Pero muy poco sólida como inversión, especialmente si se examina con detenimienqto su modelo de negocio.

Este tipo de empresas o han descubierto minas de diamantes en Marte (léase que cuentan con una patente que les asegura importantes rentas futuras, a 50 años) o tienen todas las papeletas para constituirse en típica burbuja: tonto el último en salir.

Lamentablemente, Gowex no es un cisne negro. Tampoco un caso aislado.

Con todo, los inversores no deben temer por su dinero de manera generalizable al resto de cotizadas en el MAB. El caso Gowex no evidencia un problema intrínseco que afecte al colectivo de empresas de base tecnológica o a las PYMES en general.

No obstante, y para evitar la amenaza de los cisnes negros, siguiendo las recomendaciones del inversor, multimillonario y filántropo estadounidense Warren Buffett, el más sensato consejo que podemos recordar al lector sugiere no llevar a cabo inversiones en empresas cuyos modelos de negocio no resulten meridianamente claros y comprensibles.

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