ARTÍCULO PUBLICADO EN VALENCIAPLAZA.COM

Las implicaciones de los arquetipos formales y de las habilidades de liderazgo van mucho más allá de la agilidad en la toma de decisiones. La extracción de conclusiones sobre alguien en base a un estereotipo, además de erróneo, puede representar una ofensa para la persona hacia la que se profiere dicho trato. Un estilo de liderazgo autoritario, a largo plazo, termina pasando factura.

El carismático maestro Wilhem Furtwängler, en su libro de conversaciones con el crítico alemán Walter Abendroth, incidía que no existen las malas orquestas sino los malos directores. Plató de televisión. Una pieza editada, no es directo. La secuencia de los hechos hace suponer que finalmente se desestimó la posibilidad de enmendar un comportamiento impropio, mediante una adenda formal de disculpa. 

El proceso de preparación de la receta fue desafortunado. Su resultado inadecuado. La reacción del jurado del programa completamente fuera de lugar. Aquí pueden ver la escena tal y como fue emitida en televisión. En el set de despedida se le termina por dar pomada al concursante. Ya es tarde.

Un líder no puede ridiculizar a sus colaboradores. Si lo hace, deja de ser líder y pasa a convertirse en otra cosa. León come gamba. Y la gamba se come al león. Las redes sociales se inundan, memes por doquier activan una espiral que pronto convierte el hashtag #LeonComeGamba en trending topicCuando el líder fracasa, un conjunto de costes intangibles se activan. La evidencia empírica así lo sustenta en el área de recursos humanos.

Una formación ética de los directivos resulta clave para mejorar la integridad de las organizaciones y, consecuentemente, su performance económico. La satisfacción y el orgullo de pertenencia a una organización, el absentismo laboral u otros indicadores del clima terminan por explicar desde los recursos humanos el comportamiento de magnitudes como las ventas, la reputación de marca o la cuota de mercado. En definitiva, la cuenta de resultados. 

Las nuevas formas de organización del trabajo basadas en la cooperación y desarrolladas sobre estructuras eminentemente planas precisan de la integridad del líder. Pensemos en liderazgo lateral. Hablemos de honestidad.

Un líder nunca debe ofender a un colaborador. Puede y debe reprenderle, pero a puerta cerrada. Haciéndolo de forma pública, las oportunidades perdidas y el efecto sobre la reputación resultan difícilmente reparables. La magia de la motivación surge desde el liderazgo informal. Y como decía Aristóteles respecto a la autoridad, cuando ésta se pierde ya no existe manera alguna de recuperarla.

En ocasiones olvidamos que las empresas existen porque al otro lado hay clientes dispuestos a comprar sus productos y servicios. Los programas de televisión existen porque tienen audiencia que justifica el retorno de la inversión de sus anunciantes. En tanto que los clientes pierdan su interés por estas empresas, supongamos que debido a comportamientos reprobables, las empresas que no manifiesten integridad ética están condenadas a ser barridas por su competencia.

Si hablamos de programas de televisión quizá la realidad no siempre sea así. Lamentablemente. Recordemos la ruborizante estela dejada por la pantalla amiga. La búsqueda imperiosa de un share mayor produce adefesios televisivos. Atrae a mórbidos telespectadores que, de forma gregaria, se muestran ansiosos por lograr descender a las profundidades sépticas de la televisión. Quizá del alma humana. A fin de cuentas, como dice el filósofo Gustavo Bueno, es posible que cada país tenga la televisión que merece.

Share