Fernando Castelló Sirvent

Análisis económico. Planificación estratégica. Gobierno corporativo

La frontera de innovación

ARTÍCULO PUBLICADO EN ELDIARIO.ES

Hace un par de semanas tuve ocasión de asistir invitado por el Valencian Global Growht Program al Congreso EmTech, la conferencia más importante del mundo sobre tecnologías emergentes que tenía lugar en el Palau de les Arts Reina Sofía.

La prestigiosa MIT Technology Review organizaba este evento anual en el que se dan cita los últimos avances en tecnología aplicada y los emprendedores españoles que están en la frontera de innovación.

El profesor Juan Moreno (Unidad de locomoción. Grupo de rehabilitación neural del Instituto Cajal del CSIC) presentó sistemas impactantes con alta aplicabilidad en los ámbitos de la medicina y robótica asistencial.

Los exoesqueletos robóticos facilitan una alternativa a las sillas de ruedas para personas con este tipo de discapacidad; un esqueleto mecánico hace posible que personas con lesiones medulares puedan caminar de forma asistida-mecánica y autónoma no-dependiente, a través del control ejercido desde su propio dispositivo móvil.

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La calidad de vida de todos los ciudadanos se sustenta, cada vez en mayor medida, sobre los avances tecnológicos que ofrece la ciencia.

Otros paneles interesantes presentados en EmTech versaron sobre las nuevas tendencias en los medios de pago (bitcoin) y su problemática actual; la impresión 3D y su aplicación al sector alimentario, los textiles electrónicos o las energías renovables.

El Congreso EmTech configura un lugar de encuentro para los emprendedores y las StartUp que pretenden incardinarse en la frontera de innovación internacional.

En España existe una elevada capacidad de innovación dirigida desde la iniciativa privada, pero en ocasiones el proceso de aceleración e internacionalización resulta clave para lograr modelos de negocio escalables.

En este sentido, el Valencian Global Growth Program que financian la Generalitat Valenciana y el IVACE ofrecen a las startup valencianas modelos probados de aceleración que incluyen seminarios, workshops, financiación, acceso a mercados internacionales y la posibilidad de efectuar un salto hacia el ecosistema emprendedor de Boston, desde la base de la experiencia del M.I.T. (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y la Ruta 128, y con la formación de equipos y mentoring propios del programa EDP (Entrepreneurship Development Program).

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ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO VALENCIANEWS

Hace apenas unas semanas el gurú del emprendimiento e inversor Kenneth P. Morse (fundador y director durante más de una década del centro de emprendimiento del MIT y profesor visitante en ESADE), dirigía en Valencia un workshop orientado a la generación de potentes imágenes de negocio que logren construir equipos de alto rendimiento.

Este seminario se celebraba como acción formativa integrada en el Valencian Global Growth Program que financian la Generalitat Valenciana y el IVACE.

La experiencia docente del profesor Ken P. Morse y de su esposa Laura Barker Morse, y un amplio dominio del estudio de casos y del storytelling, hicieron posible que los emprendedores inscritos en este programa de aceleración pudieran aprender a crear un pitch de éxito, presentando el resultado respecto a sus propias empresas.

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Para las StartUp, además de lograr el acceso a financiación que haga posible la proyección de sus empresas en el mercado internacional, resulta crucial ser capaces de configurar equipos que capturen talento.

El programa Valencian Global permite a las StartUp inscritas efectuar un salto desde la vertebración del ecosistema ecosistema emprendedor de Boston, en base a la experiencia del MIT y la Ruta 128, desde la formación de sus equipos y contando con el expertise de mentores de primer nivel internacional.

El programa de aceleración se orienta hacia modelos de negocio que ya han sido validados en el mercado, pues es éste el único modo en que realmente pueden ser validados los modelos de negocio, más allá de los fuegos de artificio postulados de forma sistemática por los últimos best sellers que vienen apareciendo en la literatura divulgativa sobre emprendimiento de un tiempo a esta parte.

Las StartUps que se encuentran aplicando mecanismos iniciales de prueba y validación del modelo de negocio en fase semilla (Osterwalder y Pigneur, 2011; Generación de modelos de negocio) con el fin de que el emprendedor en fases iniciales del proyecto pueda contactar con el usuario y llegue a conocer –presuntamente de manera fidedigna- el Producto Mínimo Viable (PMV) (Ries, 2012; El método Lean StartUp) no serían objetivo de este programa de aceleración e internacionalización empresarial.

El Valencian Global Growth Program se orienta a StartUps con una facturación mínima acreditable de medio millón de euros en los 12 meses precedentes al momento de inscripción.

Se pretende que el proceso de aceleración resulte real, fundamentado en hechos (basado en ventas, no en métricas o en embudos teóricos de conversión), y la finalidad se configura hacia una internacionalización inmediata de las empresas inscritas.

Las StartUp que ya se han inscrito en ediciones anteriores y que han resultado beneficiarias del programa Valencian Global proceden fundamentalmente de los campos biomédico, tecnológico o industrial con alto valor añadido.

Los emprendedores que lo deseen pueden realizar su solicitud de inscripción en el programa y optar a una interesante oportunidad de formación, financiación y acceso al ecosistema emprendedor de Estados Unidos.

La red de contactos con inversores, colaboradores e instituciones que se construye desde la participación en el programa resulta crucial para arrancar y afianzar el proceso de internacionalización de estas empresas.

La ejemplaridad 3.0, más allá de los valores

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO VALENCIANEWS (*)

Hace unos días tenía lugar en Valencia el IV Foro Internacional del Deporte en el entorno del Valencia Open 500 ATP World Tour. En una interesante ponencia, Miguel Llofriu, profesor de ética empresarial en ESIC, Business & Marketing School y director e investigador principal del Centro de Innovación y Aplicación de la Ética (CIAE), dejaba en el aire una gran reflexión.

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¿Somos capaces de señalar un solo nombre de algún científico que se encuentre en este momento estudiando cómo combatir el cáncer? Lamentablemente, ninguno de los asistentes levantó la mano. En cambio, nos faltaban los dedos en las manos para nombrar los deportistas que conocíamos.

¿No es una pena? Debería hacernos pensar que recordemos el nombre y el club en el que juega un futbolista candidato a Balón de Oro y, por el contrario, no logremos retener el nombre de ningún científico que pueda lograr el Nobel de Medicina.

Vivimos en un entorno individualista en el que cada uno de nosotros mira hacia sí mismo, una sociedad anestesiada por las malas noticias y sin esperanzas.

El profesor Llofríu apuesta por una estrategia empresarial fundamentada en los valores. Mucho más allá de la RSE, la ética debe situarse en el ADN de las organizaciones del futuro. La profunda crisis económica que asola el país desentraña una imperiosa necesidad de diferenciación entre empresas. El marketing 3.0 se articula como herramienta de futuro.

El sector deportivo puede actuar como motor de cambio social. Cuenta con una potente capacidad para movilizar a toda la sociedad y cohesionarla en torno a un mismo interés.

Creemos firmemente en la libertad individual y estamos convencidos de que la era 3.0 del marketing avanzada por Kotler, Kartajaya y Setiawan (Marketing 3.0; LID Editorial, 2012) se sitúa en la base de un cambio conceptual que está comenzando a transformar nuestra sociedad.

La recesión nos ha devuelto una importante crisis de valores que cristaliza, especialmente, en torno a la gestión de lo público. Estamos aprendiendo cómo no debemos actuar. Y cómo no deben actuar nuestros representantes. La ciudadanía, los consumidores, están comenzando a exigir a sus representantes y a las empresas comportamientos éticos reales, refrendados por una práctica transparente y por un amplio sentido de la responsabilidad.

Las compañías deben focalizarse en una Visión y Misión interdependientes que conecten claramente con su target, desde los valores, hacia el entorno social y ecológico. La coherencia de las empresas en esta estrategia y su congruencia en las acciones tácticas se vuelven esenciales para capturar valor procedente de un mercado meta cada vez más concienciado y cuya interconexión a través de las redes sociales está situándose como la verdadera revolución del siglo XXI.

Señala el filósofo Javier Gomá en su recomendable tratado sobre la ejemplaridad (Ejemplaridad pública; Taurus, 2009) que, si bien el ejemplo concierne a todos los miembros de nuestra sociedad como elemento central de la responsabilidad individual, la moralidad social y la democracia se sustentan en la ejemplaridad de las personas públicas.

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Los valores éticos debieran residir en el ámbito de acción de cada uno de los agentes económicos pero tal como ocurre en el contexto de la Responsabilidad Social Empresarial corremos el riesgo de terminar significando estadios aparentes de valores, vacíos de contenido y sin coherencia.

Corrupción, redes clientelares. Empresas con tributación offshore, explotación infantil en plantas de producción en el extranjero. Dopaje, manipulación de resultados deportivos. Representantes políticos, empresas, deportistas y clubes. Nuestra sociedad, en definitiva.

Afortunadamente, los ciudadanos cada vez se encuentran más y mejor informados y se vuelven más exigentes.

Un mecenazgo deportivo o de un torneo no devuelve unos valores éticos por el simple hecho de que así lo exprese una campaña publicitaria. Existe un riesgo cosmético que afecta transversalmente a toda la escala de valores.

Del mismo modo, una estrategia de RSE no garantiza un comportamiento ético de la empresa.

Y las pomposas declaraciones de representantes políticos no implican –al menos, no necesariamente- su determinación en la acción contra la corrupción.

En el ámbito del deporte las acciones sociales pueden llegar a crear pasiones. La visión solidaria de los deportistas puede cambiar actitudes individuales de cientos de miles de jóvenes. Pero esta línea de actuación ha de estar vertebrada desde la coherencia. No es sostenible que un jugador se muestre solidario y, simultáneamente, tribute sus ingresos en un territorio offshore, por muy confiscatorio que pueda resultarnos nuestro actual sistema tributario.

En el mundo del deporte los prescriptores cuentan con tal relevancia y proyección que su trabajo resulta decisivo en el ámbito de los valores. Los deportistas de élite, como referentes públicos, son responsables del ejemplo que muestran sus actos.

El comportamiento ético de nuestros políticos, empresas y deportistas, por su condición de personas relevantes de la esfera pública, debe orbitar alrededor de los dominios de la responsabilidad ética y la ejemplaridad. Como la mujer del César, además de parecerlo, deben serlo.

(*) Artículo escrito con la colaboración de Noelia Bascuñana

El bosque ‘mainstream’

ARTÍCULO PUBLICADO EN LEVANTE-EMV

«Si vas segando la rama de un árbol, cae toda la rama, todos los nidos que hay; pero no sólo cae esta rama, al final caen todas»

Jordi Pujol. Parlament de Catalunya. 26 de septiembre de 2014.

Una de las mayores preocupaciones de los economistas se centra en el análisis de las instituciones como responsables del desarrollo económico de un país. El marco regulatorio que ofrece seguridad jurídica al mercado debe ser articulado sobre la permeabilidad institucional. Así, los agentes económicos encuentran incentivos suficientes para llevar sus capacidades individuales más allá del límite y entonces obran los milagros del desarrollo económico y del bienestar colectivo.

Cuando las instituciones no son incluyentes, además, el riesgo de captura de rentas por parte de sus élites se vuelve extremadamente elevado. Son instituciones todas las organizaciones que representan un contrapeso de poder respecto a otras: el legislativo, ejecutivo y judicial; el sistema de partidos distribuido a lo largo de todo el espectro ideológico. Los árboles públicos. Los sindicatos, las asociaciones patronales y las empresas que compiten en el mercado; el conjunto de asociaciones civiles que actúan como mecanismo de balanceo institucional. Los árboles privados.

Hace unos días, el economista y novelista Marcos Eguiguren me recordaba la naturaleza de nuestro bosque. Lo hacía en la sede de Fundación Bancaja en una interesante ponencia ofrecida con motivo del I Encuentro Empresarial de Ética y RSE que organizaban Nunsys, la Fundación Étnor, el Centro de Innovación y Aplicación de la Ética de ESIC Valencia, la Confederación Empresarial Valenciana y Fundación Bancaja .

El profesor Eguiguren venía a subrayar la necesidad que tiene cualquier organización de contar con firmes mecanismos de contrapeso en la administración del poder que ejercen sus élites.

El presidente de una compañía puede experimentar una deriva que fundamente su desempeño hacia la captura de rentas. Incentivos tremendamente poderosos tienden a incrementar comportamientos interesados por parte de las élites, de forma no alineada con los objetivos de los stakeholders. Accionistas o ciudadanos, siempre árboles. Nuestro bosque.

El comportamiento ético de las instituciones no está en la agenda dominante. La corriente principal, aparentemente, no centra su interés en analizar cómo las élites construyen nidos en las ramas de los árboles. Los sistemas de gobierno equlibrados ofrecen inercias de contrapoder, ya sea en consejos de administración de empresas, en partidos políticos o en cualquier otra institución.

Para Eguiguren en un sistema equilibrado: el líder debe articular mecanismos que limiten su propio poder. Pero el paradigma del líder Yo-Ego se sitúa en la base del pensamiento mainstream. Y ello hace que en la práctica el poder se consolide en la élite y transforme a la institución volviéndola poco incluyente. No obstante, la comunicación abierta y una sociedad-red concienciada podrían estar cristalizando en una nueva perspectiva.

Moises Naím, en su último libro (El fin del poder; Debate, 2013) apunta que el poder cada vez es más difícil de detentar y más fácil de conquistar. Su principal fragilidad quizá se deba a que la audiencia comienza a no mostrarse cautiva. Seguramente el mainstream ya haya comenzado a cambiar, y en un futuro no muy lejano, por primera vez, los árboles no nos impedirán ver el bosque.

Ser ético o no ser, esa es la cuestión (*)

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO VALENCIANEWS 

¿Podrán las empresas del futuro sobrevivir sin una visión que se fundamente en los valores? 

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) representa un elemento estratégico de diferenciación, más allá del marketing entendido hacia el consumidor (marketing 2.0) y sumido en un potente vórtice que se dirige hacia el ciudadano (marketing 3.0), tanto en el conjunto de empresas de tipología  B2C (business-to-consumers): aquellas que principalmente suministran productos y servicios al consumidor final, como entre el colectivo de empresas B2B (business-to-business): aquellas en las que sus clientes son en su mayoría otras empresas. Quizá sean estas últimas las que representen una mayor capacidad de cambio.

Así quedó de manifiesto en el I Encuentro Empresarial Ética y RSEorganizado el pasado 25 de septiembre por NunsysFundación Étnor, elCentro de Innovación y Aplicación de la Ética de ESIC Valencia, laConfederación Empresarial Valenciana y Fundación Bancaja, en cuya sede se celebraba el evento.

Las empresas que deseen competir deberán compatibilizar su crecimiento con un desarrollo sostenible que redunde en una mejora de la sociedad.

Un consumidor optará por adquirir el producto o servicio B en detrimento del producto o servicio A, si el fabricante del producto A no es capaz de garantizar elementos tales como la trazabilidad de las materias primas empleadas en la fabricación, la contaminación generada en el proceso productivo o, en definitiva, que el producto final surja de unos valores éticos y de responsabilidad social del fabricante y/o sus interproveedores.

Debemos tener en cuenta una sensible limitación del Teorema de Coase, ya que muchas externalidades negativas (efectos no deseados derivados de la actividad empresarial) no resultan apreciables a simple vista, especialmente aquellas que se sumergen en el ámbito internacional de la globalización, ya que entre la causa generadora de la externalidad (acción del fabricante, cuya matriz puede estar en Europa) y su efecto (contaminación u otros efectos negativos, cuya fuente puede estar en Asia Pacífico) suelen mediar diferentes jurisdicciones o incluso un vacío legal en algunos países.

Resultan difícilmente trasladables al libre arbitrio en el mercado privado, entre otros, el plan de igualdad en la empresa, la exigencia y cumplimiento de derechos humanos y niveles de seguridad laboral a los proveedores internacionales de una compañía, o la garantía de procedencia respecto a las materias primas o subproductos empleados en el proceso productivo. Imaginemos, por ejemplo, la deforestación del Amazonas, pues en no pocos casos queda una duda razonable sobre la procedencia de la madera que ha sido utilizada en la fabricación de una mesa. Así, en ese espacio internacional, resulta complicado aplicar mecanismos regulatorios de libre mercado como planteó Ronald Coase.

Por otro lado, el enfoque que anteriormente había lanzado Arthur Pigou, consistente en gravar con un impuesto la acción que resulta éticamente reprobable y premiar mediante un subsidio la acción deseable para el bienestar social, no resulta plenamente operativo, en parte por el modo en que distorsiona los incentivos a la acción privada, y en parte debido a procesos de deslocalización de distintas fases de la producción que surgen como consecuencia de los imparables procesos de integración económica internacional que comienzan a darse en todo el planeta tras la caída del Muro de Berlín.

Es por ello que quizá en el futuro muchas empresas optarán por defender una misión ética que revierta en la mejora del entorno y de la sociedad, desplazando a sus competidoras, logrando diferenciación y, con ello, una mayor cuota de mercado.

¿Podrán las empresas del futuro sobrevivir sin una visión que se fundamente en los valores? 

La sensibilización general sobre la necesidad de una sociedad responsable socialmente y con el medio ambiente, y fenómenos como la interconexión instantánea de los consumidores a través de las redes sociales hacen que creamos que no será posible sobrevivir en el futuro al margen del comportamiento ético.

La demanda social comienza a exigir con insistencia una visión social y sostenible; ya sea por imposición a sus empresas proveedoras en la cadena de suministro; ya sea, idealmente, tanto en las empresas b2b como b2c, por la convicción intrínseca del empresariado y del equipo directivo.

Del mismo modo que al comienzo de la era del marketing el producto se situaba en el centro de la estrategia, y más tarde la diferenciación resultó clave para que las empresas no desapareciesen, desde la visión estratégica de la función marketing basada en valores este proceso de redefinición se repite en nuestros días.

El cliente cada vez tiene mayor certeza de su poder. Las marcas, sin clientes dispuestos a comprarlas no existen.

El marketing 3.0 se articula a través de una estrategia fundamentada en valores y la corresponsabilidad con el entorno.

Las empresas que deseen tener futuro deben estar dispuestas a escuchar al consumidor. Sus inquietudes. Sus Valores. Las empresas que no lo hagan sólo tendrán pasado. Hablaremos de ellas como de aquellas empresas que no integraron el e-mail en su actividad y prefirieron seguir utilizando el “fax”, disminuyendo su productividad y viendo desaparecer, una tras una, sus ventajas competitivas.

Los consumidores, sobre todo en Occidente y Estados Unidos, empiezan a estar muy sensibilizados sobre los valores. Las empresas deben orbitar alrededor del eje de valores universales proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Declaración de Rio sobre Medio Ambiente, que son del mayor interés para la sociedad, tales como la dignidad humana, justicia, libertad, igualdad, solidaridad, paz, y respeto al medio ambiente.

Dice Michael Porter que las empresas deben construir ventajas competitivas sostenibles en el tiempo y defendibles ante la competencia. La estrategia fundamentada en valores sitúa su foco sobre un tipo muy particular de diferenciación, el que escucha las inquietudes sociales y medioambientales latentes en el mercado objetivo. El mercado meta concreta estos valores y les da forma mediante su inercia de consumo, cada día. Las empresas sólo deben saber escuchar.

Las empresas que no integren en su cultura, en su visión y en su misión la ética y la RSE, simplemente se verán obligadas a adaptarse o morir, con independencia de su tamaño y de la posición que detenten en el mercado.

Ser ético o no ser, esa es la cuestión. Obligados por la competencia, con inteligencia. En unos años se estudiará el modo en que grandes corporaciones no-éticas fueron desapareciendo, asfixiadas en el mercado, y quizá algún analista reflexione sobre el motivo de su miopía.

Seguro que en el futuro sorprenderá comprobar cómo tantas empresas de comienzos del siglo XXI se atrevieron a competir sin aplicar los valores ni la ética, y en ausencia de una sólida y verosímil RSE, fueron desapareciendo una tras una como dinosaurios extinguidos tras el impacto de grandes meteoritos, en este caso lanzados desde la conciencia de los consumidores que son quienes –siempre- asumen el verdadero poder de influencia sobre las empresas.

Según Peter Drucker, gestionar es hacer las cosas bien mientras que liderar es hacer lo correcto. Compitamos en un mercado global, lideremos empresas éticas. Avancemos como sociedad. Mejoremos el futuro.

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(*) Artículo escrito conjuntamente con Arturo Gradolí.

El efecto Gowex

ARTÍCULO PUBLICADO EN LEVANTE-EMV

No existe mayor peligro que un inversor poniendo sus ahorros en una empresa cuyo modelo de negocio no logra llegar a comprender. 

Cuando alguien compra acciones sin contar con un criterio propio, por imitación de otros, es muy probable que termine perdiendo todo su dinero.

Un brutal desplome de las acciones de Gowex, que llegó a ser del 60%, provocó el pasado 3 de julio su suspensión de cotización en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB).

Todo comenzó tras conocerse el demoledor informe que emitía Gotham City Research, LLC. Esta compañía tomaba en esta ocasión como objetivo a Gowex tras haber emulado la secuencia anteriormente con compañías como Ebix, Tile Shop Holdings, Blucora o Quindell, asistiendo a caídas en sus valores de cotización de hasta un 50%.

Los informes de Gotham acostumbran a provocar desplomes en el valor de la acción que son aprovechados en escenarios bajistas cuando es la propia compañía la que se pone a tomar posiciones en corto.

El informe sobre Gowex, de carácter duro, técnicamente no parecía suficientemente avalado y no resultaba muy trabajado. Manifestaba opiniones poco argumentadas.

Pero Gotham dio en el clavo. Horas después de haber negado las acusaciones, el CEO y consejero delegado de la compañía, Jenaro García, pedía perdón por haber falseado la contabilidad en su cuenta de twitter, dimitía y anunciaba que había acudido voluntariamente a los juzgados para declarar.

Entre tanto, el Consejo de Gowex anunciaba su acuerdo para presentar concurso de acreedores al no poder atender sus compromisos de pago.

Pasados los días, y a la vista de sus consecuencias, debemos atribuirle al autor del informe de Gotham una potente bola mágica o, mejor, un chivatazo proveniente de las entrañas de Gowex.

Sea como fuere, Gowex no es un caso aislado.

La realidad económica y financiera no es propia del mundo de los Teletubies. Demasiados inversores ansían rentabilidades que sólo existen en el país de las gominolas.

Recordemos que Gowex llegó a alcanzar un valor de capitalización bursátil que rozó los 2.000 millones de euros, apoyándose en unas ventas de apenas 183 millones de euros en 2013, dato que hoy intuimos sensiblemente hinchado.

Si terminan produciéndose casos como el de Gowex, fuera y dentro del parqué, es en cierta medida porque entre el colectivo de inversores existe demanda suficiente para generarlos. Y no hay mayor burbuja hoy en día que la del ecosistema emprendedor.

La mayor parte de las Start Up se venden a si mismas como geniales, magníficas y descubridoras de la piedra filosofal. Pero son pocas las compañías que pueden garantizar retornos sostenibles en el tiempo. Por eso merece la pena seguir descubriéndolas.

Cuando me encargan la valoración financiera de un proyecto de inversión acostumbro a desconfiar de los modelos de negocio opacos y de las hojas de Excel que todo lo soportan mientras dibujan con bonitos colores los gráficos del éxito.

El Mercado Alternativo Bursátil está tocado de muerte. El primer día de cotización tras el escándalo Gowex el MAB registraba desplomes superiores al 20%.

El efecto estampida está servido. Otras compañías como Ibercom, Carbures, Ebioss y Eurona han anunciado su intención de salir del MAB para pasar al Mercado Continuo y muchas de ellas tratan de dejar meridianamente claro que su auditoría de cuentas la firma una de las Big Four.

El MAB es un mecanismo de financiación necesario –imprescindible- para nuestras PYMES y Start Up pero su reputación debe ser restablecida. Medidas claras y rápidas acompañadas de procesos de investigación y de los ceses correspondientes. Acciones que puedan devolver a los inversores la percepción de una situación bajo control.

Si existiesen más Gotham sufriríamos menos Gowex. Pero uno en este punto se pregunta si ese mismo no fue, hace tiempo, el verdadero papel del periodismo.

El Mercado Alternativo Bursátil y los Cisnes Negros

ARTÍCULO PUBLICADO EN ELDIARIO.ES

Nassim Taleb, en su clásico ensayo (El cisne negro; Paidós, 2008), analiza la naturaleza de aquellos hechos trascendentales que son altamente improbables a priori y que resultan impredecibles, desencadenando cuando suceden consecuencias tan impactantes que deben ser entendidos como disruptivos. A ese tipo de hechos los denomina cisnes negros.

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El autor libanés toma la metáfora de este animal como un amable préstamo de la zoología. Hasta el descubrimiento en Australia Occidental del primer Cygnus atratusno sólo era inviable que los cisnes fuesen negros, sino que resultaba imposible encontrarlos de colores diferentes al blanco.

Esta pasada semana hemos asistido a la truculenta secuencia de hechos que han ido desencadenándose a partir de la publicación de un informe –aunque tosco e impreciso, finalmente certero- emitido por Gotham City Research, LLC.

Gotham toma el nombre de la ciudad de Batman y arma su actividad sobre el análisis de compañías que cuentan con potenciales falsedades o imprecisiones en sus cuentas, centrándose al mismo tiempo en la realización de operaciones especulativas en corto sobre ellas.

Imagen: Random House

Una vez publicado el informe correspondiente, cuando como consecuencia de éste comienza a surgir la duda sobre la compañía objeto de análisis -y más tarde el pánico se cierne sobre el mercado- este tipo de empresas acostumbra a obtener grandes beneficios en la operación, apostando por un comportamiento bajista del mercado. La operatoria no supone un delito, fundamentalmente si las falsedades denunciadas terminan por revelarse como ciertas.

Su disclaimer de apertura establece limitaciones de responsabilidad basadas en la asunción a cargo del lector de la interpretación que realice del propio informe.

La resolución de la crisis de reputación corporativa puede durar unas pocas horas o incluso hasta un par de días cuando la información vertida es infundada.

Sólo bastará que el gabinete de comunicación de gestión de crisis aporte pruebas contundentes que avalen la falsedad de las afirmaciones apoyándose en certificaciones bancarias y de contratos con clientes o proveedores.

En otros casos, en presencia de una imposibilidad de defensa, las compañías interpeladas sucumben ante la virulencia de un mercado que huye en estampida.

El pasado martes 1 de julio Gotham City emitió su duro informe sobre Gowex en el que asimilaba la compañía española a Pescanova e indiciaba que el valor real de los títulos era de cero euros, que sus ingresos estaban sobrevalorados en un 90% y que los honorarios del auditor no se correspondían con los esperables atendiendo al valor de la empresa lo que ponía de manifiesto la falsedad en las cuentas.

El informe no era un alarde técnico y estaba elaborado a partir de información de libre acceso para cualquier usuario de internet. Más bien, ofrecía la perspectiva de un soplo interno.

LET’S GOWEX SA, fundada hace 15 años, cotiza en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y llegó a alcanzar un valor de capitalización de unos 2.000 millones de euros.

Gowex cuenta con sedes en San Francisco, Chicago y Nueva York y centra su actividad en la provisión de servicios de Wi Fi para grandes ciudades entre las que se cuentan Madrid y Nueva York.

Tras el informe de Gotham City los títulos de Gowex llegaron a caer un 60%, antes de ser suspendida su cotización en el MAB el jueves 3 de julio.

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Imagen: Cinco Días – Euribor

El organismo abrió entonces sendas investigaciones sobre Gowex, previa solicitud de información a la SEC y a la FCA (reguladores en USA y Reino Unido) en torno a Gotham City y sus administradores.

En un primer momento, el jueves 3, Gowex plantaba cara al informe y prometía un contundente desmentido para el lunes 7 de julio.

El día siguiente volvía a remitir un hecho relevante con la aceptación de propuesta de servicios profesionales de Price Whaterhouse Coopers para la realización de un informe de investigación con información a fecha 31 de diciembre de 2013.

Por último, el sábado 5 de julio el Consejo de Administración de Gowex se reunió a las 16h y el consejero delegado y presidente, Jenaro García Martín, admitió haber falseado las cuentas, al menos durante los últimos cuatro años, y presentó su dimisión.

Una vez aceptada la dimisión, el Consejo acordó presentar concurso de acreedores ante su incapacidad manifiesta para poder hacer frente a las deudas contraídas.

En la madrugada del sábado al domingo el MAB publicó en su página web un nuevo hecho relevante remitido por Gowex en el que se dejaba constancia de la dimisión de García Martín, la admisión de la falsedad en las cuentas anuales y la declaración de concurso.

En las horas que siguieron el dimitido presidente pidió perdón en su cuenta personal de twitter y anunció una confesión voluntaria en los juzgados.

Son muchas las preguntas que deberán responder tanto García Martín como los directivos actuales de Gowex y el auditor de cuentas de la compañía.

Los hechos han sido denunciados por la Asociación Europea de Inversores Profesionales (Asinver) ante la Fiscalía General del Estado.

Dentro de su extrema gravedad, los pequeños inversores dispusieron al menos de un par de días para poder deshacer su posición antes de que se materializara la suspensión de cotización de Gowex.

El Mercado Alternativo Bursátil supone una herramienta fundamental para lograr alternativas de financiación entre PYMEs y Start Up. Con el escándalo de Gowex la reputación del MAB queda gravemente tocada.

Se trata de una cuestión de imagen. Hasta hace una semana la compañía ahora en concurso de acreedores representaba el icono del éxito para el Mercado Alternativo Bursátil. Cabe un riesgo probable de salida masiva de capitales.

Siguiendo a Taleb, debemos tomar conciencia del modo en que a los humanos nos ciega la necesidad de orden, la búsqueda y obtención a cualquier precio de pautas que expliquen lo inexplicable; nuestro talón de Aquiles se encuentra en el reduccionismo y en la omisión de información relevante para la toma de decisiones.

Pánico en el Mercado Alternativo Bursátil

El primer día tras el escándalo las caídas fueron generalizadas en el MAB. Carbures se dejó un 20%; Masmovil Ibercom, un 5%; Neuron, un 17%; Ebioss, un 16%; Bionaturis, un 27% y Eurona más de un 20%.

Muchas compañías solicitarán ahora su salida del MAB y el paso al Mercado Continuo. La primera en hacerlo ha sido Masmovil Ibercom.

El caso Gowex supone un torpedo en la línea de flotación del MAB y puede terminar representando un problema para el ecosistema emprendedor en su conjunto.

Son muchas las empresas tipo Gowex que en mercados no cotizados -y en el parqué-, para bien o para mal, el que suscribe ha tenido oportunidad de analizar en los últimos años por encargo de sus clientes.

Es frecuente en el ecosistema emprendedor encontrar maravillosos descubrimientos de fórmulas secretas más formidables que la de Coca-Cola. Con un poco de presión analítica esos alegres brindis al sol son sistemáticamente refutados por una tozuda realidad que sólo reporta del alegre modelo de negocio la opacidad propia de unos trileros de medio pelo.

A mi modo de ver, el modelo de negocio de Gowex yerra en varios aspectos; el principal, quizá, es que la especificidad de su activo es fungible (inevitablemente expuesto a la tecnología de terceros, embebido en un contexto de monopolio natural en el que se fundamenta y del que subcontrata), pero su target es mudable; a mayor concreción: en el tramo residencial se sitúa por valor y precio directamente “fuera del mercado”, frente al caso de aeropuertos, donde otras compañías como Boingo pugnan por un target in itinere y con unos fundamentales financieros más sólidos.

Fuimos muchos los que no entramos en Gowex. En mi caso, fundamentalmente, porque una empresa que logra menos de 200 millones de euros en ventas (que no beneficios), ahora sabemos que ciertamente “maquillados”, y que capitalice en proporción 10 a 1 resulta un tanto sospechosa como inversión. Quizá interesante como especulación a corto o muy corto plazo. Pero muy poco sólida como inversión, especialmente si se examina con detenimienqto su modelo de negocio.

Este tipo de empresas o han descubierto minas de diamantes en Marte (léase que cuentan con una patente que les asegura importantes rentas futuras, a 50 años) o tienen todas las papeletas para constituirse en típica burbuja: tonto el último en salir.

Lamentablemente, Gowex no es un cisne negro. Tampoco un caso aislado.

Con todo, los inversores no deben temer por su dinero de manera generalizable al resto de cotizadas en el MAB. El caso Gowex no evidencia un problema intrínseco que afecte al colectivo de empresas de base tecnológica o a las PYMES en general.

No obstante, y para evitar la amenaza de los cisnes negros, siguiendo las recomendaciones del inversor, multimillonario y filántropo estadounidense Warren Buffett, el más sensato consejo que podemos recordar al lector sugiere no llevar a cabo inversiones en empresas cuyos modelos de negocio no resulten meridianamente claros y comprensibles.

Táctica y estrategia

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO VALENCIANEWS

Decía el gran Mario Benedetti que si la táctica es mirar y aprender, amar; hablar y escuchar, construir; quedarse en el recuerdo, ser sincero y próximo; la estrategia en cambio es mucho más profunda y simple pues consiste en que al fin y al cabo, en algún momento, nos necesiten.

Acostumbro a utilizar con mis alumnos esta pequeña joya de Benedetti como una elegante analogía de lo que debería representar en la empresa la planificación estratégica. La importancia de comprender al cliente. Y de conocerse uno mismo.

Traigo estas líneas al recuerdo pues el pasado 4 de julio tuve ocasión de asistir a la sesión de tarde del I Simposio Internacional de Innovación en Marketing Turístico IMAT 2014 que se celebraba en la sede de ESIC Valencia, como materialización de una iniciativa surgida de la mano de la Dra. María Guijarro, directora del Centro de Innovación de Marketing en Empresas Turísticas (INMETUR), y de todo su equipo.

En la conferencia inaugural de esta cuarta sesión de IMAT 2014, César Vacchiano (Asesor Senior de José Manuel García-Margallo, ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, para la Marca España) se encargó de desgranar un problema tan intrincado como complejo.

La reputación de la marca-país representa un activo inmaterial que construye argumentos de atracción y fidelización, pero España necesita renovar la estrategia de diferenciación de su destino.

En nuestro país, tradicionalmente se ha dedicado un mayor esfuerzo a explicar la imagen de nuestra marca en el exterior que a contribuir a configurarla de un modo ordenado y consciente.

Y es por ese motivo que cabe redoblar esfuerzos al definir correctamente qué valores deseamos transmitir a nuestros visitantes, especialmente en el momento histórico actual, con una orientación geopolítica y económica que se está trasladando hacia la impresionante región de Asia-Pacífico.

Así, antes que la disquisición entre turismo low cost o de valor añadido, debemos diseccionar si España es un país que debe posicionarse en el mercado internacional como sol y playa, sangría y toros o si la complejidad de nuestra oferta debe atender a otras consideraciones con un mayor recorrido.

El análisis de la monetización

Como señalaba Vacchiano, la marca blanca en turismo representa un alto riesgo para España y ha dependido durante demasiados años de los intermediarios, principalmente de otros países.

Si los recursos económicos en el origen resultan ya limitados, las experiencias lúdicas que podamos crear en el destino turístico no pueden reportar valor añadido.

Resulta incoherente ofrecer hoteles de 4 estrellas a turistas que están dispuestos a pagar hoteles de 2 estrellas y que al final terminarán trayéndonos turistas propios de hoteles de 1 estrella. La oferta turística low cost termina por destruir la cadena de valor en el destino.

Hablar de turismo no es sólo hablar de visitantes cíclicos

Uno de los mayores problemas que representa nuestro modelo económico de turismo se sitúa bajo las limitaciones que impone la estacionalidad. Los picos que provoca en nuestro mercado de trabajo la temporada alta -frente a la temporada baja- constituyen, sin ir más lejos, una senda de continuidad sobre la precariedad laboral.

En este sentido, el Dr. Luis Garicano, catedrático de economía y estrategia de la London School of Economics, plantea en su último libro (El dilema de España; Península, 2014) que nuestro país debería aprovechar sus fortalezas estratégicas, haciendo posible la captación de valor.

El profesor Garicano apuesta por una mejora decisiva en la formación de nuestra fuerza de trabajo y establece una estrategia a largo plazo para la marca-país en torno a la adecuada gestión de nuestros servicios públicos para el visitante extranjero, para aquel turista que podemos definir como residencial.

Todo ello respaldado por una relevante reforma de orden fiscal –tributación de mayores de 65 años; supresión del impuesto de sucesiones y donaciones, etc- que lograra captar ese target residencial con un alto poder adquisitivo que proviene del centro y norte del continente europeo y que no sólo desestacionalizara el comportamiento de la demanda en nuestro sector turístico sino que, en última instancia, podría llegar a convertirnos en la Florida de Europa.

El sector turístico es fundamental en la composición de nuestro PIB y genera rentas que alcanzan a cientos de miles de ciudadanos.

Destinos alternativos como Túnez o Marruecos pueden resultar una amenaza estratégica para España. Los procesos de vigilancia e inteligencia económica deben ser capaces de identificar este tipo de amenazas de manera anticipada y de diseñar estrategias activas que inhiban el riesgo subyacente.

El Sistema MESIAS -desarrollado conjuntamente por ESIC, Business & Marketing School, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, el Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España y el Real Instituto El Cano– permite llevar a cabo un análisis de la evolución de la Marca España y de su imagen instrumentando herramientas econométricas que ofrecen soporte a la identificación de gaps, debilidades y amenazas, a fin de formular recomendaciones de tipo estratégico que logren reforzar el posicionamiento competitivo de la Marca España en el mercado internacional.

Precisamente, a la finalización de la conferencia de César Vacchiano, el director del Sistema MESIAS –y director también del Departamento de Dirección de Marketing de ESIC-, el Dr. José Mª Cubillo, fue el encargado de moderar una interesante mesa redonda en la que se dieron cita los tres sectores involucrados en el proceso económico turístico de la marca-destino: las instituciones públicas, los empresarios y el ámbito académico universitario.

A lo largo del debate tuvimos ocasión de dar repaso a nuestro análisis de debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades, constatando la importancia que representa focalizar la marca-país destino como poderosa herramienta de cobranding interterritorial.

El profesor Cubillo fue el encargado de presentar las conclusiones del Simposio, entre las que destacó el uso inteligente de la palanca del valor como núcleo de trabajo que contribuya a mejorar nuestra competitividad vía percepción del cliente y no vía precios.

En el cierre institucional de IMAT 2014, Ismael Olea, director de ESIC Valencia, destacó la importancia decisiva que este tipo de eventos representan para un sector estratégico de nuestra economía.

El mundo académico no puede mantenerse al margen de la empresa, y la empresa no puede obviar el análisis realizado por el mundo académico.

Tal y como se encargó de subrayar en su discurso de clausura el Conseller de Economía, Industria, Turismo y Empleo de la Generalitat Valenciana, Máximo Buch, el turismo representa un 13% de PIB directo (y un 20% de PIB inducido de manera indirecta) para la Comunitat Valenciana. 

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El Plan Estratégico Global del Turismo de la Comunitat Valenciana 2010-2020 apuesta por la segmentación, la especialización de los productos turísticos y las nuevas tecnologías. Buena prueba de ello representa la plataforma Travel Open APPS que pone a disposición de la PYME las últimas tecnologías aplicadas.

El sector turístico está logrando soportar la crisis económica con un nivel de sufrimiento menor que otros sectores como la industria o la construcción, pese a la presión bajista en precios.

Los recursos y capacidades de España son amplios.

Según el análisis cuantitativo que realiza el World Economic Forum sobre 130 destinos turísticos nivel de país, España detenta una destacada posición en la entrada de turistas, ingresos o competitividad sectorial, pero el trabajo nos espera en otros muchos ámbitos.

Nuestra táctica es clara.

Apostemos ahora por la estrategia.

Mucho por hacer

ARTÍCULO PUBLICADO EN ELDIARIO.ES

A finales de 2012 Jesús Fernández-Villaverde (catedrático de economía en la Universidad de Pensilvania) dictaba una interesante conferencia en ICADE Madrid.

Socorridas acciones de gobierno mediante, vemos los resultados de la reestructuración del sector financiero y de las tímidas reformas en materia de mercado de trabajo, ambas con efectos inciertos.

A las puertas de una reforma fiscal de calado, nos queda una sensación agridulce, pues si bien el riesgo de salida del euro es prácticamente inexistente, nuestra deuda sigue galopante y el déficit no sucumbe ni a los más finos trabajos de ingeniería financiera y contable (ver aquí).

El PIB será la verdadera revelación esta temporada

Gane o pierda el Mundial de Fútbol de Brasil 2014, España será la sorpresa del crecimiento económico en la Unión Europea. Pero nuestro modelo de crecimiento sigue intacto. Y los vicios institucionales y clientelares siguen más vivos que nunca.

El optimismo voluntarista resulta a largo plazo tan grave en su cronicidad como pueda serlo el pesimismo más recalcitrante. España sufre de ambos males, repartidos en partes iguales a lo largo de todo el arco ideológico.

La estela bolivariana que deja en el aire Podemos, de aires incluyentes en su configuración electoral progresista, con una desigual caracterización -y con un más tímido respaldo en las urnas- desde el lado conservador, apunta hacia unas élites extractivas especializadas en la captura de rentas y que se enrocan ante los principios participativos mínimamente exigibles a cualquier planteamiento democrático y, finalmente, se resisten a ser desmanteladas.

Estos días, entre los ecos de ínfulas republicanas, un Show-Sondeo realizado por el Gran Wyoming en su programa de La Sexta daba como clamorosa ganadora a una Monarquía parlamentaria con Felipe VI frente a la -capciosa pero realista- alternativa de una III República presidida por José María Aznar.

Sea como fuere, suscribo las palabras del catedrático de la London School of Economics and Political Science, Luis Garicano, que hace apenas unos días en El País, en su artículo «La Monarquía no es el problema», apelaba al entendimiento y al establecimiento -en nuestro caso, conservación y mejora- de un marco institucional favorable para la convivencia y el consenso, tanto en la encrucijada abierta tras la abdicación de don Juan Carlos I como ante el reto soberanista planteado desde Cataluña.

Las carencias institucionales ya descritas de manera palmaria por el profesor Fernández-Villaverde en septiembre de 2012 siguen hoy pendientes de profunda reflexión y de las correspondientes reformas.

La pregunta no es si Podemos, sino si Queremos

Confiemos que unos y otros, atrincherados hoy en sus poltronas y en las de sus amigos íntimos -recordemos la famosa y obscena puerta giratoria-, tomen finalmente nota de la deriva populista que llega, y no traten de seguir viviendo de sus rentas pasadas. Por el bien de todos.

Para el Partido Socialista, más si cabe, resulta sangrante esta inercia costumbrista. Como bien explicaban hace unos días Ana Noguera y Andrés García Reche, si los Socialistas siguen obviando ingenuamente su dura realidad, si su ‘aparato’ sigue viviendo en el status hasta hoy consolidado, el PSOE corre el riesgo de pasar a la historia como el partido cuyo primer Pablo Iglesias le dio la vida y el segundo terminó por quitársela.

El desarrollo de nuestro país y su progreso económico se deben en última instancia al fit institucional.

Aplíquese el conjunto de fuerzas políticas -de todos los colores; opciones de gobierno y tímidas fuerzas de contrapeso, todas- pues de la generación de un sistema inter e intrainstitucional incluyente dependerá la calidad de nuestra democracia y el nivel de desarrollo sostenible en el tiempo de nuestro país.

Todo lo que tuitees podrá ser utilizado en tu contra, pero…. por favor, tuitea

ARTÍCULO PUBLICADO EN VALENCIANEWS

Te equivocas si piensas que un nick y una foto en twitter te servirán para vivir más allá del Código Penal.

Y también se equivocan quienes piensen que el miedo y la coacción pueden acallar a las redes sociales.

Las pautas a cumplir en las redes sociales son las mismas que las que debes cumplir con tu vecino, con tu jefe o con tus amigos. El honor, la intimidad o la seguridad se comprometen tanto en el mundo on-line como en el mundo real. En las redes sociales todos podemos creernos estrellas… o terminar estrellados. Depende de lo que hagas al otro lado del teclado.

Internet hace mucho que dejó de ser anónimo. Nuestros pasos dejan un rastro como las miguitas de pan de Hansel y Gretel a lo largo del camino, pero aquí no hay pájaros que se coman lo que hemos ido haciendo. Seguir el camino hasta el usuario de internet es realmente fácil. La pantalla de su PC ya no le protege, no es una armadura. El poder de las palabras y con ellas de los tweets no está en el ataque a los demás sino en la libertad que conseguimos expresando nuestra opinión.

Defender la libertad de expresión no puede ser sinónimo de otorgar impunidad para un ataque, sino de establecer claramente el ámbito en el que la crítica debe quedar delimitada.

El rastro que dejamos en nuestra actividad en las redes permite identificar quién hace qué. Internet no cuenta con unas reglas especiales ni con leyes penales diferentes: una amenaza es una amenaza. A través de twitter, mediante un anónimo o con una pintada en una pared.

A través de las nuevas tecnologías puede cometerse cualquier delito. Pero ¿cómo se puede delinquir usando Twitter?

A través de un medio escrito como Twitter se pueden cometer delitos de amenazas si aseguras a otra persona que le causarás un mal, o puede atentarse al honor, ya sea a través de la injuria o de la calumnia. El twittero es responsable. El twittero termina pagando. Pero el twittero también es libre. Quien utiliza las redes sociales para canalizar su crítica está empleando un medio de generación de opinión, busca trasladar un mensaje a la sociedad, no sólo ejercer una crítica. Por ello la valoración de los diferentes elementos del injusto deben verse matizados por el ejercicio público de esa libertad.

Obviamente, la libertad de expresión no ampara cualquier conducta ni es una pantalla que permita eludir la responsabilidad del que actúa, pero sin duda introduce nuevas y especiales circunstancias a la comisión de las actuaciones potencialmente delictivas que imponen al juzgador la necesidad de establecer una valoración de los intereses en juego antes de decidir sobre la preferencia de uno frente a otro.

No debemos olvidar que quien se coloca a sí mismo en una posición de exposición pública no puede pretender obtener únicamente alabanzas; tampoco pasar desapercibido. Quien es público es vulnerable. Quien decide orientar su estrategia personal, política o profesional a través de una presencia pública está sujeto a las críticas.

Una empresa o un político no pueden esperar que el derecho prohíba la agresión a su alrededor sino que deberá cuidar y mimar su reputación para habilitar espacios de respeto por parte de los usuarios de las redes y generar el tan buscado efecto tracción.
Una correcta estrategia de gestión en redes sociales resulta primordial en este sentido.

Aquellas marcas -ya correspondan con empresas, profesionales o partidos políticos- que gestionen su reputación on-line a partir de amenazas corren el riesgo de ver rebajado el nivel de su implicación en internet.

Su mensaje va polarizándose, y la consecuencia es que estas marcas terminen resultando menos incluyentes y, en el contexto de mercado, acaben relegando su reputación al seguidismo de unos pocos acólitos.

El compromiso del usuario se diluye como un azucarillo cuando percibe que no es escuchado, que no hay nadie al otro lado. Las personas siguen con el corazón. En las redes sociales las marcas deben aprender a hacerse querer. Son las leyes del marketing y de la comunicación corporativa.

En términos comerciales, si un cliente percibe que además de ser ignorado por la marca en su queja -planteada dentro de su libertad de expresión y fuera del tipo delictivo ya descrito- es amenazado y perseguido, el efecto bumerán se vuelve inmediato. Y el componente viral que proporciona el 2.0 a la comunicación en las redes sociales acelera la crisis de reputación.

En su intento de gestionar este tipo de crisis, tal y como hemos podido comprobar en múltiples ejemplos recientes, conocidas empresas, curiosos personajes públicos e incluso ciertos líderes y asesores políticos, actuando como elefante en cacharrería no han hecho otra cosa que echar gasolina al fuego. Para entonces el Efecto Streisand ya resulta imparable.

En un interesante trabajo publicado por la Journal of Marketing Research a partir de una investigación de profesores de la Washington State University y HEC Paris, quedaba indiciada la importancia que supone para la fidelidad a la marca y para su reputación corporativa valorar este compromiso del consumidor (tanto real como potencial), a partir del desarrollo de una escala de medición en la investigación de mercados sobre su propensión de conducta.

La fidelidad se desencadena tras un complejo sistema de análisis del usuario. Si la marca ha ofrecido herramientas al cliente para que pueda expresar sus opiniones, gestionando sus quejas, atendiéndolas –escuchándolas-, ofreciéndoles cobertura e incorporándolas a sus procesos de estrategia y comunicación, el conjunto se salda con un refuerzo de la marca y de su reputación. Finalmente, de la fidelidad y de su prescripción.

Si por el contrario el usuario no se ha sentido escuchado, valorado y correspondido, la consecuencia termina siendo una baja fidelidad a la marca, abriendo un gap que puede ser aprovechado por otra compañía y capitalizado en términos de mercado.
No todos los problemas se solucionan con una condena, y especialmente cuando la condena se pretende por el ejercicio de la libertad de expresión.

Gran parte de las marcas no han aprendido aún a aprovechar el potencial de las redes sociales en la gestión de su reputación.
Una de las claves principales pasa por comprender cómo deben entregar el poder al usuario y aceptar (buscar, fomentar) ese trade off que obtendrán de él, en el que por un lado el cliente se sabe poderoso y simultáneamente comprende que ese poder le ha sido cedido por la marca ya que sólo a través de la participación del cliente puede llegar a ser tal y como es.
Sin el papel desempeñado por el usuario en las redes sociales una marca no deja de ser un logo impreso en una hoja, colgado en una pared.

Sin el cliente -sin su opinión, sin su fuerza transformadora- las marcas mueren.

La mayor parte de las ocasiones el trabajo de fondo nace de una correcta gestión de las redes sociales, aprovechando la crítica para crear valor en la atención en lugar de abrir una batalla con los clientes.

La opinión incluso negativa aporta información a la empresa. El ataque, sin embargo, siempre termina siendo castigado.
Tuitea con moderación, es tu responsabilidad.

Jesús P. López Pelaz
Jurista. Socio fundador y director
del bufete Abogado Amigo
Twitter: @JLPelaz

Fernando Castelló
Economista. Socio-Director,
analista y estratega en C.S.Consultores, s.l.
Twitter: @Castello_F

Élites extractivas

ARTÍCULO PUBLICADO EN LEVANTE-EMV

Las instituciones públicas españolas corren riesgo de terminar volviéndose el apéndice clientelar de una oligarquía caduca.

En su interesante trabajo Por qué fracasan los países (Deusto, 2012), los profesores del MIT y Harvard, Daron Acemoglu y James A. Robinson, desgranan el modo en que las élites institucionales se vuelven no incluyentes a lo largo del análisis realizado en múltiples naciones.

Las instituciones son organizaciones políticas o económicas que modelan a través de su curso de acción el comportamiento de las demás organizaciones o que, en todo caso, tratan de limitar sus grados de libertad.

Las élites de estas instituciones logran modificar la libertad de los individuos que las conforman y determinan el modo de relación con otras instituciones, algo que termina afectando a la sociedad en su conjunto y al nivel de desarrollo económico del país.

El diseño deficiente de los mecanismos de construcción de las instituciones genera una deriva en torno a las élites políticas, económicas y administrativas, ofreciendo incentivos perversos a los agentes económicos.

Un incentivo perverso es como un semáforo estropeado que se pone en verde cuando no tenemos preferencia y provoca accidentes de tráfico.

Hablando en términos económicos estos ‘accidentes’ suponen un alejamiento del modelo de competencia perfecta y de su eficiencia asignativa.

Los estímulos planteados por las instituciones condicionan causalmente conductas en las empresas y en los ciudadanos cada vez más alejadas del óptimo, habitualmente basadas en un sesgo de discrecionalidad y oportunismo.

Y es ahí precisamente donde las élites se vuelven extractivas, pasando a capturar rentas para sí mismas y para sus redes de favores clientelares.

En el ámbito de las instituciones políticas, Gerard Padró i Miquel -catedrático de economía en la London School of Economics and Political Science- ha focalizado gran parte de su carrera académica en el estudio de la accountability.

La accountability vendría a asimilarse a la capacidad con que cuenta un ciudadano para poder exigir la rendición de cuentas a los gestores públicos.

El fenómeno social Podemos surge como contrapunto al eco de la melodía miope del PSOE, pero la cuestión central no pasa por resolver si Podemos finalmente podará las instituciones, sino si el pretendido cambio institucional resultará incluyente para el resto de la sociedad.

Parece existir una asimetría de configuración entre los dominios de la izquierda y los de la derecha, y sin el concurso de todo el arco ideológico no puede darse una reforma institucional que no quede condenada al populismo o al extremismo sectario.

El profesor Padró i Miquel, en su trabajo de 2007 La política del miedo, analiza cómo en las naciones que se dotan a si mismas de instituciones tan poco incluyentes como para llegar a configurar una sociedad extremadamente dividida sus ciudadanos terminan por ‘aceptar’ la corrupción de ‘los suyos’ pues la alternativa a ese despotismo consciente sería que gobernasen ‘los otros’.

En contextos muy polarizados la corrupción de los propios se vivencia como un mal menor.

Resulta crucial llevar a cabo un riguroso análisis del fenómeno sociológico que contribuye a conformar una oferta política que se declara abiertamente incluyente (Podemos) y que cuenta con un amplio respaldo en las urnas entre el electorado progresista, frente a la bastante más limitada repercusión en los últimos comicios de este mismo planteamiento al orquestarse desde el espectro más conservador del electorado (Ciudadanos o UPyD).

Si la configuración agregada resulta plural, este nuevo marco institucional proporcionará una sociedad menos dividida e ideológicamente menos maniquea.

Desde la interacción institucional, todo ello hará posible abonar el suelo en que crecen nuestras empresas, respetando el ámbito de la acción individual y ofreciendo un impulso sostenido a la generación de empleo neto, al crecimiento a largo plazo de nuestra economía y al progreso de España.

En suma, y como acostumbraba a decir Herbert Von Karajan, el que fuera titular de la Filarmónica de Berlín durante 35 años, la mayor virtud del director está en saber cuándo hay que dejar la batuta para no molestar a la orquesta.

http://www.levante-emv.com/opinion/2014/05/30/elites-extractivas/1118595.html

Poderoso como un niño

Artículo publicado en ElDiario.es 

 

«Las puertas sólo se abren para quien gira el picaporte»

José Narosky

 

 

Quizá la mayor dificultad de la vida pase por tener que decidir la puerta que deseamos abrir. Accionando el picaporte con la frescura de un niño. Curioso y espontáneo. Asumiendo lo que muestra tras de si con el coraje de un adulto.

 

Pero para ello resulta necesaria la valentía propia de una biografía curtida a lo largo de toda una existencia.

 

Decía Epícteto de Frigia que la felicidad, la tranquilidad interior, la libertad y la eficacia exterior comienzan con una clara comprensión de ese principio que establece cómo algunas cosas están bajo nuestro control y otras no.

 

Al evitar tomar decisiones se termina por infringir más dolor que al aceptar las derrotas de la vida.Las personas tóxicas y su victimismo lanzado cual bombas de racimo corren el riesgo de ir apartándonos poco a poco de nuestro camino. Y con el conformismo abonamos el cultivo de la mediocridad.

 

Siempre resultó mucho más fácil llamar a las puertas del destino que aceptar el camino elegido.

 

 

Vivir es decidir… al norte del sur

 

Dentro de los campos de acción que nos brinda la acción individual, y con el paso de los años, los adultos vamos desarrollando múltiples inercias que asfixian nuestras capacidades e imantan esa brújula interior que conocimos en la infancia.

Así lo narra magistralmente en Poderoso como un niño el profesor de IE Business School, José Miguel Sánchez.

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Las habilidades innatas del niño van cediendo poco a poco como una delgada capa de hielo del estanque ante el peso de nuestra rutina adulta, en función de lo que se espera de nosotros y de lo que creemos que es esperable de nosotros.

 

Del mismo modo que Sísifo, nos vemos condenados a elegir durante el resto de nuestros días. Y a asumir aquello que no podemos cambiar.

 

Ahí arranca la fractura existencial, fruto de evitar lo ineludible en la inercia de una vida que, erróneamente, creemos sin fin.

 

 

Sólo desde la transparencia del niño que fuimos podemos llegar a comprender nuestra existencia y el fin último de la vida, degustándola y aceptándola desde la gratitud, como un poderoso filtro de pasión proyectado desde nosotros mismos y hacia los demás.

 

No busques, encuentra. Fluye.

 

Entre tanto, con el paso de los años, vamos perdiendo el foco. La pasión. Poco a poco, se va apagando el brillo de nuestros ojos y la magia desaparece. La valentía se ve moderada por la cautela y ésta finalmente da lugar al miedo.

 

Precisamente porque el sendero vital se muestra tortuoso no contamos con más opción que resetearnos, nos recuerda el profesor Sánchez, recordando lo olvidado y redescubriendo habilidades innatas que contribuyen a disipar el miedo y nos arman de confianza.

 

Porque en el sereno disfrute del camino, desde su complejidad, se encuentra nuestro sentido último.

 

Elige, disfruta, sorpréndete y acepta. Vuélvete poderoso como un niño. Vive.