Como Leonardo DiCaprio en Origen, la película de 2010 dirigida por Christopher Nolan, nuestro país ha sufrido una profunda regresión onírica. En el film, DiCaprio y sus socios acceden hasta un tercer nivel de sueño, pero en verdad es en el cuarto nivel -hasta donde llegan los dos principales protagonistas, DiCaprio, el “extractor”, y el “sujeto” al que hay que lograr “extraer” la información (aquí, nuestro Sector Público)- donde debe sincronizarse la resolución de cuestiones latentes.