ARTÍCULO PUBLICADO EN VALENCIAPLAZA.COM

 

Tuve una cuenta, hace años. Incluso reuní a más de mil amigos; a la mayoría nunca los llegué a conocer. Un buen día decidí darme de baja. Aquel entorno idílico se volvió entonces un laberinto kafkiano. Con mucho esfuerzo terminé por lograrlo. Y no me arrepiento porque Facebook me sube el azúcar.